
Bueno, ya no eres un adolescente, así que no actúes como uno; me mira a los ojos, yo miro hacia abajo, yo estoy en el sótano, tú en el cielo, y hay algo lumínico en su cierre que se abre, algo inerte y final: sólo nubes en procura de una brisa. Cóntrolate, y toma de ello sólo lo que necesites. Hago un barco con el molde de su cuerpo, el de una niña hermosa con la cara color violeta, siempre me acompaña a corer bicicletas. Todo lo conseguimos con el toque de un botón. Una piedra en el sol, flores por ramilletes, casitas de colores con la ventana abierta, noches de papel crepé, espíritus de la calle, no sé qué más decir. Salimos juntos, escapamos. Hablamos del viento, de las casualidades, del chicle. La noche me sirve de sábana. Ella se va, no quiere verme dormir. Ella sueña, mi hermana, mi asesina, mi amante. Y acaso las sombras huirán...
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